El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, podría morir en prisión a menos que reciba atención médica urgente, advirtieron en una carta abierta más de 60 médicos del Reino Unido, Australia, EE.UU, Sri Lanka y varios países europeos.

El activista australiano permanece actualmente encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh en Londres, y afronta una solicitud de extradición por parte de EE.UU., donde enfrenta 18 cargos, entre ellos una presunta violación de la Ley de Espionaje por la que enfrentaría una condena de hasta 175 años de prisión.

En la misiva, dirigida al secretario del Interior del Reino Unido, Priti Patel, y distribuida por WikiLeaks, los médicos expresaron «serias preocupaciones» sobre la salud de Assange, alertando acerca de su «aptitud para ser juzgado en febrero de 2020», y pidieron que sea trasladado a un hospital universitario «debidamente equipado y con personal experto».

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«Escribimos esta carta abierta, como médicos, para expresar nuestras serias preocupaciones sobre la salud física y mental de Julian Assange. Lo más importante, es nuestra opinión, es que Sr. Assange requiere una evaluación médica experta urgente de su estado de salud físico y psicológico», reza la misiva.

Los firmantes basaron su evaluación en «desgarradoras declaraciones de testigos oculares» de su comparecencia ante el tribunal el 21 de octubre en Londres y un informe del 1 de noviembre del relator especial sobre tortura de la ONU, Nils Melzer.

En su primera aparición pública en seis meses, el activista parecía confundido e incapaz de recordar su nombre y fecha de nacimiento. Al final de la audiencia, le dijo a la jueza de distrito Vanessa Baraitser que no había entendido lo que había sucedido en el tribunal. También se quejó de las condiciones en Belmarsh.

«Si no se

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realiza una evaluación y un tratamiento urgentes, tenemos verdaderas preocupaciones, con la evidencia actualmente disponible, de que el Sr. Assange podría morir en prisión. La situación médica es por lo tanto urgente. No hay tiempo que perder», concluyeron los médicos.

La «situación inhumana» de Assange
El pasado 1 de noviembre, Nils Melzer expresó en un comunicado de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos su preocupación por la salud de Julian Assange y aseguró que la vida del fundador de Wikileaks estaba en peligro.

Tras realizar una visita junto con equipos médicos, el relator aseguró que Assange mostró «todos los síntomas típicos de la exposición prolongada a la tortura psicológica».

Además, el experto denunció que a pesar de la «urgencia médica» señalada en sus apelaciones y la «gravedad de las presuntas violaciones», Reino Unido no ha tomado ninguna medida, yendo en contra del derecho internacional. Finalmente, Melzher hizo un llamado «urgente» al Gobierno británico para cambiar la «situación inhumana» en la que se encuentra el periodista.

El 11 de abril pasado, Assange fue detenido por la Policía británica tras permanecer siete años en la Embajada de Ecuador en Londres. La operación tuvo lugar luego de que el Gobierno de Lenín Moreno le retirara la condición de asilado diplomático.
Tras el arresto del activista, Washington anunció una acusación en su contra por presunta conspiración. El 23 de mayo pasado, EE.UU. le imputó 17 nuevos cargos, entre ellos la violación de la Ley de Espionaje.