En silencio y con una expresión de preocupado e incrédulo, Rody Aguirre escuchaba a uno de los técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) que fueron enviados al agro ante la amenaza de una plaga.

Lo que Aguirre escuchaba del ingeniero agrónomo Kléber Rosado era nuevo para él: Fusarium raza 4, una enfermedad que puede acabar con las casi 43 hectáreas de banano que tiene sembradas junto con sus hermanos en la parroquia San Juan del cantón Puebloviejo, de la provincia de Los Ríos.

“No sabía qué era esa enfermedad, ya voy a avisarles a mis hermanos para tomar las medidas”, indicó Aguirre mientras se subía a una vetusta motocicleta, con unos folletos en mano que Rosado le entregó y donde se especifican los pasos por seguir para evitar que el hongo ataque sus sembríos.

José Vélez es otro pequeño bananero que no conocía sobre el hongo. Él tiene 12 hectáreas en Vinces y aseguró que repasaría la guía que le dieron los expertos del MAG para examinar su plantación y tomar los recaudos necesarios: “No tengo mucho conocimiento de eso (plaga), voy a leer bien, antes no había escuchado de esto”.

Al mediodía de ese miércoles, Rosado y Félix Párraga, también técnico del MAG, ya habían hablado con más de veinte pequeños productores que se acercaron a la carpa que instalaron en San Juan.

Esto, como parte de las medidas de contingencia del MAG que dispuso a más de 100 técnicos en las provincias bananeras del país: Los Ríos, Guayas y El Oro, para capacitar y reforzar las medidas de bioseguridad debido a una amenaza de Fusarium raza 4 en cuatro plantaciones, en el norte de Colombia, sobre la cual el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) aún para el fin de semana no confirmaba ni descartaba la enfermedad.

Joffre Cabezas, director distrital de Los Ríos del MAG, indicó que el martes los técnicos se capacitaron para llegar a los productores. “Estamos poniendo estratégicamente varios puntos de información, donde se encuentran técnicos del MAG dando información sobre lo que es el Fusarium raza 4. Ya estamos trabajando con nuestro plan de contingencia para evitar que esta enfermedad ingrese a nuestro país”, señaló Cabezas, quien explicó que el hongo lastima los vasos vasculares de la planta e impide que absorba los nutrientes y agua del suelo, y se marchita.

Añadió que hasta ese día se habían instalado cuatro puntos de información en la provincia para llegar sobre todo a los pequeños productores de menos de 20 hectáreas que representan el 80% de las 80 mil hectáreas de banano sembradas en esa provincia. “Se está haciendo un barrido de toda la zona bananera, los hemos provisto de vehículos a los técnicos para que tengan acceso a todas las plantaciones para que lleguen con la información a los agricultores”, aseguró Cabezas.

Por ejemplo, David Figueroa, supervisor de fruta de la hacienda Jéssica Andrea, en la vía a Baba, confirmó que los técnicos del MAG ya habían llegado a capacitarlos.

Sin embargo, algunos trabajadores de otras plantaciones cercanas al ser consultados por este Diario sobre el raza 4 respondieron que no conocían sobre el hongo.

“Aquí solo conocemos de la sigatoka negra y de la mosca blanca, de ese raza no sabemos nada”, sostuvo un jornalero que prefirió no identificarse y que cortaba las racimas de banano con otras siete personas.

En tanto, Cabezas realizó un recorrido por las fincas desde Babahoyo hasta San Juan para aplicar cal en los ingresos a las plantaciones y explicar las medidas preventivas. El experto indicó que si se da alguna alarma sus técnicos serán muy meticulosos al examinar las plantaciones, pues puede haber confusiones entre los síntomas del Fusarium raza 4 tropical y otras enfermedades.

“Mucha gente cuando quiere renovar la finca lo que hace es inyectarle glifosato a la planta y comienza a manifestarse muy parecido”, advirtió.

Las medidas de contingencia se aplican también en aeropuertos, puertos y fronteras, indicó el ministro de Agricultura, Xavier Lazo, quien inspeccionó la semana pasada los controles que se realizan como pediluvios y fumigación. (I)