«El ataque en redes sociales, la cantidad de información falsa, la cobertura que hizo en vivo el canal público de Rusia de todo lo que estaba sucediendo en las calles llama la atención. Llama la atención que una protesta haya sido transmitida en vivo por el canal público del Gobierno ruso», declaró en octubre la ministra del Interior de Ecuador, María Paula Romo, a la que le pareció llamativo que RT en Español no solo hiciera eco de la turbulenta situación del país, sino que realizara transmisiones en vivo desde las calles, donde la convulsión social desembocó en las protestas más masivas de Ecuador desde las de 2004, cuando marcharon miles de estudiantes y personal universitario, y la rebelión de los ‘forajidos’ en 2005 que terminó con el derrocamiento del expresidente Lucio Gutiérrez.

Al igual que muchos otros medios y agencias de noticias de otros países, el personal de RT en Español —canal que lleva ya diez años brindando noticias internacionales, con enfoque en América Latina— no hacía en las protestas ecuatorianas de este octubre nada más que su trabajo: informar de lo que estaba pasando y cubrir la situación.

Durante sus acusaciones contra RT que se produjeron dos días después de terminadas las protestas de octubre, la ministra del Interior no hizo referencia a las quejas que hubo contra los medios tradicionales nacionales, principalmente por parte del movimiento indígena —que lideró las protestas—, por la escasa cobertura o silencio guardado durante el levantamiento popular.


No se sabe a ciencia cierta si al Gobierno del país latinoamericano le convino más encubrir las protestas en vez de facilitar una extensa y profesional cobertura mediática, pero la semana pasada la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) de Ecuador, que provee servicios de televisión pública, cortó sin aviso previo la emisión del canal 778, correspondiente a RT.

En ese contexto, la CNT emitió el 15 de noviembre un comunicado dirigido a sus clientes, en el que explicó que había cambiado la cadena RT en Español por tres señales adicionales, «buscando generar la mejor experiencia» en su contenido. De acuerdo con el texto, las nuevas señales son el canal deportivo TyC Sports y los canales «con contenido familiar, música y variedades» Vía X y Zona Latina.

«La Corporación Nacional de Telecomunicaciones CNT EP, buscando generar la mejor experiencia en el contenido que ofrece a sus suscriptores y enfocado en brindar una programación afín a la familia ecuatoriana, cambió la programación de la cadena RT en Español por tres nuevas señales adicionales, sin incrementar el costo a sus clientes», reza el comunicado.

Censura previa y cortes de señal de teleSUR y Pichincha Universal

Nuestra cadena no ha sido la única en sufrir el corte de la señal. La presidenta de teleSUR, Patricia Villegas, denunció el 12 de octubre que su señal fue retirada «sin ninguna justificación» del canal satelital 722 de DirecTV y del canal 626 por cable, aunque al día siguiente la emisión por cable fue restituida.

En medio de las protestas contra el ‘paquetazo’ anunciado por Lenín Moreno las autoridades también impidieron que saliera al aire la señal de la radio pública ecuatoriana Pichincha Universal y el 8 de octubre allanaron sus instalaciones en la ciudad de Quito por el «presunto delito de incitación a la discordia entre ciudadanos».

«Exigimos se precautele la seguridad de las instalaciones y del personal de la radio, la libertad de expresión y el derecho de información», declaró en aquel entonces la prefecta de la provincia de Pichincha, Paola Pabón.

El 25 de octubre la radio volvió al aire, pero el litigio aún no ha terminado: luego de que el juez otorgara una acción de protección a favor de Pichincha Universal, la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (ARCOTEL) apeló esta decisión, y ahora las partes involucradas están a la espera de una nueva audiencia.

Cabe mencionar que el 3 de octubre Moreno declaró el estado de excepción, permitiendo la censura previa que otorga al Gobierno la facultad de aprobar o prohibir determinado material o expresión en los medios de comunicación antes de hacerse público.

¿Y los medios tradicionales qué?

Por su parte, las empresas mediáticas más consumidas de Ecuador priorizaron enfocarse en su cobertura en disturbios o daños a la vía pública, dejando poco o nulo espacio para informar sobre la represión policial y las demandas ciudadanas durante las protestas.

Se viralizó un video en el que una reportera de Ecuador TV, un medio público de clara tendencia gubernamental, sugiere con insistencia a un ciudadano que decidió entrevistar que los militares y policías «brindan seguridad» a los residentes locales, pero la respuesta del hombre —que «el caos social no es ocasionado por el pueblo, sino por las medidas antipopulares» del Gobierno— no resulta de su agrado, así que ante las insistencias de por lo menos presentarse

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ante el entrevistado, corta abruptamente su labor periodística.

De manera parecida finalizó la obtención de un testimonio por un cronista de la señal RTS, cuando un motociclista entrevistado manifestó que estaban ya cansados del Gobierno «mentiroso». «Ay, eeh, ¡gracias!», respondió el reportero, alejándose.

Diarios digitales como El Comercio, Ecuavisa y El Universo destacaron las «pérdidas millonarias» que estarían generando las protestas y sus respectivas huelgas en diversas áreas estratégicas para el país, como la industria y el turismo.

Muestra de «la doble moral del Gobierno»

El expresidente de Ecuador Rafael Correa señala que la interrupción de la emisión de RT en Español «demuestra la doble moral de ese Gobierno que habla de libertad de expresión».

El político lamentó este ejemplo de «censura», que cree que se debe a que el canal le «ha dado espacio para tener un programa». Según sus palabras, «esto se debe a la persecución» de la que está «siendo objeto».

«Lamento mucho y me siento un poco mal, porque creo que es por mi culpa que sacan a Russia Today de la plataforma de canales de la corporación nacional de telecomunicaciones, la empresa de todos los ecuatorianos. No es del Gobierno, no es de Lenín Moreno», puntualizó.

Acoso a los periodistas

Los periodistas que trataban de hacer reportajes y transmisiones en vivo desde el lugar de los hechos afrontaron violencia de parte de la Policía. El equipo de RT en Español fue agredido con porras. Un camarógrafo de nuestro canal resultó herido y en los últimos segundos del video que grabó se escucha cómo pide a un agente que no le pegue, al tiempo que el corresponsal Nicolás Sánchez O’Donovan y otros miembros de la prensa recibieron golpes.

«Nuestro camarógrafo, Andrés, fue agredido por la Policía […] le dieron un porrazo fuerte en la mano», contó el corresponsal. «A mí me empujaron, caímos […] nos pisaron encima, la Policía nos aporreaba», añadió.

La organización Fundamedios, que monitorea las agresiones contra los trabajadores mediáticos, reportó más de 20 casos de violencia y acoso policial contra los periodistas, fotógrafos y camarógrafos durante estas protestas. El fotógrafo de El Comercio Julio Estrella fue golpeado con violencia por 15 policías que lo rociaron con gas lacrimógeno pese a que llevaba el chaleco de prensa, trabajaba en grupo y tenía credenciales.

«Los policías, sin ninguna explicación, empezaron a empujarnos con los escudos de plástico y a darnos de toletazos», comentó a Fundamedios. El fotógrafo de la agencia API Daniel Molineros salió en su defensa e intentó ayudarle, pero también sufrió golpes.

La reportera del portal Primicias, Adriana Noboa, y Yadira Trujillo, de El Comercio, fueron golpeadas por unos 12 agentes que las pusieron contra la pared en el centro de Quito mientras estaban grabando lo sucedido con móviles. «Les enseñábamos las credenciales de periodistas, pero no les importó nada. Nos cayeron a golpes para que soltemos los teléfonos», relataron a Fundamedios.

El equipo del medio digital comunitario Wambra, basado en Quito, también sintió en carne propia la represión policial durante la cobertura de las protestas. La periodista Luisana Aguilar, afectada por gas lacrimógeno, denunció que los agentes intentaron quitarles los equipos. «Fue a la prensa a la que atacaron, no a los manifestantes, fue a la prensa», subrayó la reportera de Wambra.

Íngrid Salazar, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador, incluso acabó detenida por grabar las protestas con su celular. El hecho fue denunciado por la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH).

Amnistía Internacional, por su parte, insta al Gobierno de Lenín Moreno a investigar «de manera exhaustiva, pronta e imparcial» todas las denuncias «de uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y otras violaciones de derechos humanos ocurridas en el contexto de las actuales protestas y el estado de excepción.

Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, subrayó que Moreno «debe garantizar el respeto a los derechos humanos de manifestantes, periodistas y líderes sociales».

FUENTE: RT