Las piscinas del Centro Cívico, construidas por el Banco Central hace 37 años, “tras titánico esfuerzo” en solo diez meses para convertirse “en orgullo de Guayaquil y reserva permanente para la juventud”, con las que se buscaba satisfacer “un justo y halagador anhelo”, dijo EL UNIVERSO el 9 de julio de 1982 –al ser entregada la obra–, están hoy inservibles, sin usarse por un lustro, en estado deplorable y castigadas por el olvido del Gobierno Nacional, que ahora dice enfocarse en ser sede del Mundial de la FIFA para el 2030.

Paradójicamente la Secretaría del Deporte, que intervino a la Federación Deportiva del Guayas hace ocho meses por existir “peligro inminente de daño al patrimonio estatal deportivo” en los recintos provinciales, no ha buscado solucionar el deterioro del inmueble mundialista, que tiene mayor riesgo de destrucción que los de Fedeguayas.

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Andrea Sotomayor tiene 28 meses como secretaria del Deporte, pero cuando le consultan por las piscinas del Forestal –que tiene en la fachada del complejo un letrero del Ministerio del Deporte– aún responde que no conoce si pertenecen a la cartera de Estado donde labora o si son responsabilidad de otro ente. O a veces dice que se buscarán recursos para su remodelación. “Se están gestionando los valores para recuperar las piscinas” de las que “la Universidad de las Artes también quiere ser parte del asunto. Todo está “en etapa de análisis”, declaró en EL UNIVERSO en octubre del 2018.

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