Explica que “el país merece que aquí nadie esté por encima de la ley. Por usar poncho o usar traje, o corbata o banda presidencial”

Luego de beber su primer sorbo de pisco sour, Andersson Boscán y Luis Eduardo Vivanco, periodistas de La Posta, entre risas, dicen: “Indio encontrado, indio preso”. Boscán aclara que no es su filosofía de vida, “pero es lo que el país merece”. Siguen su conversa. Levantan sus copas y Vivanco agrega: “A veces te pones muy nazi, loco”.

Unas ostras para compartir, un risotto mediterráneo y un angus americano premium -término medio-, pidieron los periodistas, mientras discuten si los líderes indígenas de las protestas “deberían ir a cana”.

“El país merece ponchos presos”, bromea Boscán, al explicar que “el país merece que aquí nadie esté por encima de la ley, por usar poncho o usar traje, o corbata o banda presidencial. No puede haber cálculos en la justicia como: no toquemos a los indígenas porque están muy cabreados y ya nos vieron las huevas una vez y nos van a ver dos”.

Vivanco, de su lado, le cuestiona que si se mete preso a los líderes indígenas, se vuelve a reactivar “el relajo y estamos sin poder venir a este restaurante”.

Boscán no duda

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en responder: “Metemos presos a otros 200 y si eso no alcanza, metemos presos a otros 200 y cuando se acaben, ya no hay a quién meter preso”, se ríe.

Beben otro sorbo de su pisco sour y Boscán explica que “lo de indio visto, indo preso es una exageración. Es una hipérbole porque lo importante son dos: Leonidas Iza y Jaime Vargas. Esos dos lideraron una serie de delitos. Tuvieron el descaro de transmitirlo en televisión nacional”.

Criticó que Vargas haya dicho “que técnicamente cerrar las llaves del petróleo era ahorrarle plata al país. Técnicamente el señor Vargas no solamente es un delincuente, es un idiota”.

A veces, le responde Vivanco, “te pones muy nazi, loco”.

Vuelven a brindar. Llegan sus ostras con una llama en el centro del plato. “En esta hoguera hay que poner a todos los responsables del delito”, dice Boscán.

Desde el Parlamento de Derechos Humanos, rechazaron las declaraciones que, dicen, «promueven el racismo y el odio entre las diferentes étnias y culturas que integramos el Ecuador».