Jhajaira Urresta, comunicadora y diplomada en Derechos Humanos, víctima de las represiones de octubre de 2019, denunció que la Policía Nacional en motos, autos, drones y aeropoliciales continúa amedrentándola afuera de su casa e incluso informó que días antes de ingresar a la pandemia su padre fue golpeado y amenazado de muerte si ella no dejaba de hablar sobre lo ocurrido hace un año: “Me dijeron que yo lloraría sobre el féretro de mi padre”.

[pullquote]“Son cosas del accionar de este Gobierno y de la ministra que comanda a la Policía Nacional que son quienes han tomado fotos a mi hijo de forma grotesca cuando entraba o salía de la escuela, antes de la pandemia”.[/pullquote]

Recordó que en el marco del paro nacional, ella participó junto con sus vecinos de un cacerolazo en el centro de Quito y en su camino se toparon con un comboy, del cual se bajaron policías para amedrentarlos, uno de ellos habría apuntado de forma directa a su ojo izquierdo disparándole: “No caí en la calle, solo sé el dolor de la quemadura que me producía el cartucho de la bomba lacrimógena; retiré el cartucho y comencé a caminar en búsqueda de ayuda y mi madre me encontró y llevó al Hospital Militar (…) mi operación duró ocho horas y perdí mi ojo. Ahora detrás de mi prótesis lo único que tengo es mi nervio óptico”.

Señaló que luego de aquello, el martes 29 de octubre de 2019 fue llamada a una cita con la ministra de Gobierno, María Paula Romo, a la cual acudió con sus padres pues aún no tenía capacidad de profundidad y observar bien el panorama que estaba pisando: “Ahí se me preguntó que ocurrió, lo relaté y luego la ministra dijo que se apenaba pero que estaba atenta y gestionando los debidos procesos de la Policía y su cuidado mental porque después de 12 días de paro se encontraban desestabilizados. Después de eso me dijo en nombre del Estado dime cuánto quieres o qué quieres; ese fue el segundo bombazo que recibió mi cuerpo, el querer callarme o que yo me venda. Dí una negativa y desde entonces la persecución y amenazas de muerte a mi familia son constantes”.

Urresta resaltó que de su caso no hay nada, ya que pese al pedido de información por parte de la Fiscalía, las Instituciones no responden, ni dan documentos para esclarecer los hechos: “A diferencia del caso del periodista Freddy Paredes, a cuyo agresor lo tenían apresado, pero de las víctimas que somos consideradas golpistas no tenemos respuesta alguna”.

Criticó que para este régimen las personas torturadas o mutiladas sean invisibilizadas y en ese contexto indicó que todo ello afecta a la población porque la mentira se ha vuelto parte del actual Gobierno como una herramienta para mantener en el cargo a la ministra Romo.