Los médicos responsables del área de traumatología dicen que el Ministerio de Salud lleva semanas sin entregarles los materiales necesarios para realizar su trabajo

La crisis se extiende al área de la salud. En Quito, el área de traumatología del hospital Pablo Arturo Suárez ha frenado su trabajo pues el ministerio del ramo no provee de materiales para tratar a los pacientes. La situación es tan grave que ni si quiera las emergencias médicas pueden ser solventadas. Mientras los insumos llegan se ha pedido a los pacientes que regresen a sus casas y esperen.

Varios médicos del Hospital Pablo Arturo Suárez, de Quito, han preferido denunciar la falta de insumos médicos para atender a los pacientes que cruzarse de brazos y ser partícipes de esta crisis en la salud. Por ejemplo, la mayoría de las 50 camas del área de traumatología están vacías pues los pacientes han debido salir de la casa de salud y esperar que el ministerio del ramo provea de insumos quirúrgicos.

Bryan León, por ejemplo, llegó con una luxación de codo hace un mes y no ha podido ser operado porque le dicen que todavía no cuentan con los materiales suficientes para llevar a cabo la cirugía.

Los médicos no pueden hacer más que insistir y esperar a que les provean del equipo

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necesario para seguir trabajando. Juan Barriga, coordinador del área de Traumatologia, explica que el hospital ni siquiera está en condiciones para tratar las emergencias. » Estamos atados de manos para dar soluciones a los pacientes, tenemos más de mil cirugías en espera. Las clínicas privadas no les quieren recibir porque tampoco les pagan», denuncia el coordinador.

Entre las emergencias que no han podido ser evacuadas se encuentra el caso de Jorge Tixi, paciente que sufrió un accidente de tránsito hace dos semanas y que continúa esperando la operación de su pierna.

» Qué va a ser justo que estemos solo con calmantes y hasta ahora no hay solución», reclama el paciente.

En vista de la falta de implementos, algunos pacientes dicen estar de acuerdo en ser ellos quienes compren los materiales que escasean, pero la prohibición de la Ley para que los usuarios del sistema de salud adquieran insumos quirúrgicos no permite que los especialistas prosigan a tratarlos.