Un residente de 48 años de la ciudad rusa de Irkutsk, situada en Siberia, estaba en su auto aparcado en una calle tranquila cuando vio pasar a una niña de nueve años y decidió secuestrarla para abusar sexualmente de ella. El hombre la metió en el coche a la fuerza, bloqueó todas las puertas y arrancó, pero por pura casualidad los gritos de la menor los escuchó un adolescente de 16 años que pasaba cerca.

El menor enseguida corrió a

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pedir ayuda a otro viandante al que vio en la zona. Juntos alcanzaron y pararon el auto del pedófilo y rescataron a la niña. El abusador logró huir del lugar de los hechos, pero la Policía lo arrestó pocas horas después.

Según datos del Comité de Investigación de Rusia, el agresor ya cumplió dos condenas de prisión desde 2001 por delitos de carácter sexual, y fue liberado en marzo de 2017.